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En las cercanías de la muy antigua villa de Fuentes, en el Reino de Sevilla, hay una fuente que desde hace siglos recoge el agua del cerro adyacente a través de diversas conducciones subterráneas y la canaliza hasta ella, donde la gente del lugar acudía para abastecerse.

De orígenes islámicos, rodeada de restos de distintos pueblos antiguos que habitaron estos lares, ya en 1599 aparece citada en las Actas Capitulares acordándose su reparo, y en 1690 el Cabildo Municipal acuerda hacer la fuente de piedra, para lo que contrata al cantero de Morón Antonio Gil.

A lo largo del siglo XVIII, se continúan diversas reformas debido a la pérdida de suministro y a defectos en las conducciones y en 1787 se le dota de una escalera y un paso hecho de rosca para evitar los daños del público a la construcción. A fines de la citada centuria, se puso en marcha un proyecto general de conducción de las aguas potables a la villa para solucionar los problemas de abastecimiento.

Como en la Fuente de la Reina, otros manantiales y pozos de estas tierras llenas de historia siguen manando agua «buena y clara» desde tiempos remotos; características de un territorio que dieron el nombre a este maravilloso lugar del mundo que es Fuentes de Andalucía.

lunes, 13 de febrero de 2012

¡A LARDEAR!


En Fuentes de Andalucía, el Jueves Lardero y el Carnaval son dos momentos festivos que van indiscutiblemente unidos, sin llegar a entenderse el uno sin el otro.
Con la celebración del Jueves Lardero, en la semana anterior al Miércoles de Ceniza, se da el pistoletazo de salida a los días de fiesta y jolgorio en los que se desarrolla el estudiado Carnaval fontaniego, reconocido más allá de nuestras tierras por sus características que lo dotan de una esencia única.
Llegan ambas festividades previas al inicio de la Cuaresma, tiempo litúrgico al que el cristianismo imprimió el valor de período de limpieza, purga o purgatorio. Cuarenta días de ayunos y abstinencias para conseguir la purificación de los fieles, que toca a su fin el Domingo de Ramos, enlazando con la Semana Santa.
Así, la celebración del Carnaval (carnem levare = quitar la carne) se convirtió en una fiesta de despedida de la carne. Se procuraba gozar todo lo posible de la carne porque después, y durante cuarenta días, la Iglesia prohibiría catarla.
Hablan de ello los términos Carnestolendas (carne que ha de ser suprimida) y Jueves Lardero (lardus = tocino, gordo, carne gorda, grasa,). De este modo, en el habla de la tierra quedaron los términos lardero, lardear, y en los más mayores los vulgarismo «ladrero» y «ladrear».
El Jueves Lardero era una fiesta que surgió con un claro carácter pagano y popular, y no pretendía celebrar ningún acontecimiento jubiloso; por el contrario, su finalidad era aprovechar la última posibilidad de disfrute que se le presentaba al pueblo antes de un período largo de abstinencia. Como el hombre que va a atravesar un desierto se harta por última vez de agua, así el cristiano que debía enfrentarse al tiempo de Cuaresma, pretende despedirse de las cosas buenas de la vida.
Entre la media mañana y el mediodía, la gente se trasladaba en masas a la Fuente de la Reina andando, en carros, mulos, burros… cargados de talegas y canastos con hogazas y pan de rosca, entornaos, palmitos, huevos duros, chorizo, tocino de hoja y otras viandas, creando un ambiente de fiesta que permanece en la memoria de muchos de nuestros antecesores.
Era típico en este día, al igual que en la «Fiesta de la Ermita», que algún que otro fotógrafo forastero visitara el paraje y retratara a grupos de amigos y familia, y prueba de ello es el abundante material gráfico que de esta festividad hemos obtenido. En los años setenta, los terrenos de la verada de la Fuente de la Reina donde se celebraba el Jueves Lardero se convirtieron en un vertedero, y durante algunos años se celebró en los pinos, paraje de singular belleza en la zona del Arenal desaparecido a finales del siglo XX a causa de las diversas canteras de extracción de arena de propiedad privada sobre el que se asentaba el pinar.
Tras varios años de decadencia coincidiendo con el periodo del final del franquismo y la Transición, la fiesta pasó por un corto espacio de tiempo al paraje del Alamillo, aunque de forma muy transitoria. En las últimas décadas la fiesta ha retomado protagonismo, regresando a la vereda de la Fuente de la Reina, pero en una zona más alta, ocupando también las instalaciones del Parque Rural Municipal «Molino de Viento».
La popular fiesta del Jueves Lardero daba paso inmediato a la celebración del Carnaval, del que los diferentes estudios realizados sobre el mismo en Fuentes de Andalucía certifican su existencia probada desde principios del siglo XX, de una manera ya asentada y tradicional, aunque procede de tiempos anteriores. No se dispone de información escrita ya que por esta época el ente municipal ni organizaba ni participaba. Era una fiesta básicamente del pueblo y para el pueblo y su historia no la podemos recuperar más allá de donde llegan los testimonios de los más mayores del lugar.
A pesar de las prohibiciones y censuras, el Carnaval fontaniego ha llegado al siglo XXI manteniendo parte de su idiosincrasia, con las peculiaridades de las murgas, las máscaras, la calle Carrera y los entornaos, lo que le ha llevado a ser reconocido institucionalmente como «Fiesta de Interés Turístico de Andalucía» desde 2008.