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En las cercanías de la muy antigua villa de Fuentes, en el Reino de Sevilla, hay una fuente que desde hace siglos recoge el agua del cerro adyacente a través de diversas conducciones subterráneas y la canaliza hasta ella, donde la gente del lugar acudía para abastecerse.

De orígenes islámicos, rodeada de restos de distintos pueblos antiguos que habitaron estos lares, ya en 1599 aparece citada en las Actas Capitulares acordándose su reparo, y en 1690 el Cabildo Municipal acuerda hacer la fuente de piedra, para lo que contrata al cantero de Morón Antonio Gil.

A lo largo del siglo XVIII, se continúan diversas reformas debido a la pérdida de suministro y a defectos en las conducciones y en 1787 se le dota de una escalera y un paso hecho de rosca para evitar los daños del público a la construcción. A fines de la citada centuria, se puso en marcha un proyecto general de conducción de las aguas potables a la villa para solucionar los problemas de abastecimiento.

Como en la Fuente de la Reina, otros manantiales y pozos de estas tierras llenas de historia siguen manando agua «buena y clara» desde tiempos remotos; características de un territorio que dieron el nombre a este maravilloso lugar del mundo que es Fuentes de Andalucía.

lunes, 27 de marzo de 2017

SOBRE LA FUNDACIÓN DE LAS COFRADÍAS DE FUENTES DE ANDALUCÍA


Tanto para investigadores como para las propias corporaciones, la fecha de origen de las cofradías –en la mayoría de los casos no conocida– supone siempre una llama de curiosidad patente por saber más sobre la historia de nuestras hermandades de penitencia.
Las cofradías, como grupos de fieles organizados y erigidos con una función determinada, comienzan a surgir en la Iglesia durante la época medieval, aunque las que propiamente conocemos en la actualidad nacieron a finales del siglo XV y, sobre todo, en el siglo XVI.
Pero sería el Concilio de Trento, que se celebró entre 1545 y 1563, el empuje final y definitorio para la proliferación de las cofradías, principalmente de penitencia, que llegan hasta nuestros días. En él, la Iglesia recomendaba la estación pública, exponiendo la necesidad y ventajas que se derivaban del culto a las imágenes, y a su vez, marcó una legislación para controlar la representación de la Pasión a través de una reglamentación –las reglas– que la jerarquía debía sancionar. De este modo, se intentaba asegurar el control mediante disposiciones relativas al decoro de imágenes y cortejos, sirviéndose para ello de penas que incluían la excomunión.

"...declara que se deben tener y conservar, principalmente en los templos, las imágenes de Cristo, de la Virgen madre de Dios, y de otros santos, y que se les debe dar el correspondiente honor y veneración: no porque se crea que hay en ellas divinidad, o virtud alguna por la que merezcan el culto, o que se les deba pedir alguna cosa, o que se haya de poner la confianza en las imágenes, ...sino porque el honor que se da a las imágenes, se refiere a los originales representados en ellas; de suerte, que adoremos a Cristo por medio
de las imágenes que besamos, y en cuya presencia nos descubrimos y arrodillamos; y veneremos a los santos, cuya semejanza tienen…
Enseñen con esmero los Obispos que por medio de las historias de nuestra redención, expresadas en pinturas y otras copias, se instruye y confirma el pueblo recordándole los artículos de la fe, y recapacitándole continuamente en ellos: además que se saca mucho fruto de todas las sagradas imágenes, no sólo porque recuerdan al pueblo los beneficios y dones que Cristo les ha concedido, sino también porque se exponen a los ojos de los fieles los saludables ejemplos de los santos, y los milagros que Dios ha obrado por ellos, con el fin de que den gracias a Dios por ellos, y arreglen su vida y costumbres a los ejemplos de los mismos santos; así como para que se exciten a adorar, y amar a Dios, y practicar la piedad."
Concilio de Trento. Sesión XXV. 4-12-1563
La invocación, veneración y reliquias de los santos, y de las sagradas imágenes

Por los datos hasta la fecha conocidos del origen de nuestras cofradías, marcamos nuestro punto de partida en el siglo XVI, por lo que hemos de aproximarnos brevemente al contexto histórico particular de Fuentes en esta determinada centuria. Si en 1534 la villa de Fuentes tenía 127 vecinos –entre 500 y 600 habitantes–, a finales del siglo que nos ocupa se contabilizaban 477 casas, 490 vecinos y 2.534 personas habitaban en el lugar, contabilizándose 481 vecinos pecheros –los ciudadanos que tenían obligaciones tributarias–[1].
Fuentes era un núcleo de señorío, de carácter agrario y ganadero, en el que la mayor parte de las tierras productivas del término se destinaban a la sembradura de trigo, cebada y avena, así como a la producción de aceite procedente de los cultivos de olivar. Un término propio del que, tras siglos de disputas, Fuentes gozaba desde 1558, cuando la Corona vendió a don Álvaro de Fuentes y Guzmán media legua alrededor de la villa de Fuentes, del término de Carmona, para que en adelante fuera término del lugar de Fuentes, y concediendo a los señores jurisdicción civil y criminal sobre el lugar y sus moradores. Un señorío que se vería engrandecido el 14 de enero de 1603, cuando Felipe II concede a Gómez de Fuentes Guzmán y de los Ríos, señor de la villa y caballero de Santiago, hijo del IXº señor de Fuentes, el marquesado de Fuentes, que lo recibe para sí y sus herederos en vida de su madre, ya viuda, doña Aldonza de los Ríos Acevedo [2].
En cuanto a la fisonomía arquitectónica del lugar, difería bastante de la villa barroca que se configuró a lo largo de los siglos XVII y XVIII, que viene a coincidir con el casco histórico actual, predominando por aquel entonces el lugar el Castillo del Hierro –palacio de los señores– y una naciente iglesia parroquial Santa María la Blanca que había sufrido importantes obras en el último cuarto del siglo XVI, primera de las grandes actuaciones patrocinadas por la casa de los Fuentes.
Ya en 1532 Santa María la Blanca contaba con actividad propia, puesto que desde esa fecha se conservan en el Archivo Parroquial los primeros registros de bautismo, y con anterioridad a 1561 se fundaría el Hospital de la Caridad[3], anexo al cual, pero sin fecha conocida, se levantaría la Iglesia de San Sebastián, patrón de la villa elegido a cabildo abierto el 25 de marzo de 1599.
En las dos primeras décadas del siguiente siglo –1608 y 1620– se fundarían los conventos mercedarios descalzos de San José y la Encarnación respectivamente, y a mediados de la centuria se construiría la primitiva Ermita del Señor San Francisco –en el arrabal de «El Postigo del Carbón»– obteniendo licencia para ser bendecida en septiembre de 1656.
Por último, entre 1755 y 1766 se levantaría en la céntrica calle Carrera la Ermita de Nuestra Señora de la Aurora y, en el siglo XIX, la del Señor del Calvario, extramuros de la población.
Esta nómina de edificios religiosos son los que han acogido durante los últimos cinco siglos el origen, en algunos casos, y la vida, desarrollo, auge o decadencia –hasta llegar al punto de su desaparición–  en otros, de las hermandades y cofradías fontaniegas que en adelante citaremos brevemente, constando en su enumeración el título primitivo de la misma.

Cofradía del Santísimo Sacramento 
Destinada al culto y adoración al Santísimo, posiblemente se trate de la primera cofradía fundada en Fuentes, en este caso, en el siglo XVI. Se posee constancia de su existencia en la Iglesia Parroquial ya en 1577, fecha en la que contaban con custodia y andas propias para la procesión del Corpus.

Cofradía de la Vera Cruz
Por la documentación conocida, se trata de la hermandad actual con mayor antigüedad.  Fundada hipotéticamente a mediados del siglo XVI, el primer dato escrito que se posee data del 1577, citándose expresamente en el primer inventario parroquial existente: “Un crucifijo de la Vera Cruz que está en su altar y es de la cofradía de la Vera Cruz”.
En 1697 ya se conoce que radicaba en la Iglesia de San Sebastián del hospital y en 1858 cambia de nuevo su residencia canónica, pasando al Monasterio de la Encarnación.
No se conoce la fecha de la incorporación al culto de la Virgen del Mayor Dolor.
Sus Reglas vigentes fueron aprobadas por la autoridad eclesiástica el 8 de mayo de 2013.

Cofradía del Santísimo Dulce Nombre de Jesús
La información documental de esta corporación es muy deficiente. Radicaba en la Iglesia Parroquial y se tiene constancia de su existencia, en diversas citas explícitas, en documentación fechada desde 1615 a 1748.

Hermandad de los Nazarenos
La prueba documental más remota conocida sobre la presencia de esta cofradía se remonta al 18 de junio de 1618, cuando el papa Pablo V refrenda en Roma la Bula Pontificia que concedió a “una piadosa y devota hermandad de fieles de ambos sexos denominada de los Nazarenos”, radicada en el naciente convento mercedario descalzo de San José que había sido fundado en Fuentes en 1608.
El mercedario fray Pedro de San Cecilio, que llegó a ser comendador del convento de Fuentes de 1624 a 1626, dejó escrito de los Annales del Orden de Descalzos de N. S. de la Merced…[4], publicados en 1669 –un año después de su muerte– cómo la cofradía radicada en la iglesia de los frailes con altar propio tenía su procesión la mañana del Viernes Santo.  
La titular mariana se incorporaría definitivamente a partir de 1774, como queda patente en adelante al tratar la cofradía de la Soledad.
Sus vigentes reglas fueron aprobadas por la autoridad eclesiástica competente el 26 de julio de 2005.

Hermandad de Nuestra Madre y Señora de Consolación 
En 1622, el historiador utrerano Rodrigo Caro sacó a la luz su libro Santuario de Ntra. Sra. de Consolación…[5] en el que cita, por orden de antigüedad, más de una treintena de hermandades filiales que cada año peregrinaban a las plantas de la milagrosa imagen de la Virgen de Consolación de Utrera, ocupando el decimosexto lugar la filial de Fuentes.
Las primeras Reglas conocidas datan del 14 de junio del año 1658, fecha en la que el provisor y vicario general del Arzobispado de Sevilla, Diego de Castrillo, aprobó la primera Regla de esta cofradía establecida a la fecha en la Ermita de San Francisco, edificio que había obtenido licencia para su bendición tan sólo dos años antes. De ello se desprenden las incógnitas de que la Cofradía fuera fundada en otro templo de la localidad y posteriormente pasara al Postigo, o de que a pesar de que se obtuviera permiso de bendición en 1656, ya existía con anterioridad a esta fecha el templo de San Francisco.
El carácter penitencial de la cofradía lo adquirió con posterioridad. El dato más remoto que se posee en este aspecto data del 6 de abril de 1732, en cuya primera acta de cabildo que se conserva consta el acuerdo para que «salga la Cofradía el Miércoles Santo como se tiene costumbre» con el Señor de la Humildad.
La Virgen de los Dolores no se incorporó como titular mariana dolorosa hasta 1797, en marzo de cuyo año fue recibida.
Las vigentes reglas en vigor datan del 14 de septiembre de 2011.

Cofradía de Nuestra Señora del Rosario 
En 1573 el señor de Fuentes, don Álvaro de Guzmán, funda la capilla del Rosario en Santa María la Blanca, colateral a la mayor y con tribuna abierta a esta, aunque como cofradía constituida, el dato más remoto corresponde a 1629, alcanzando su época de mayor esplendor en el siglo XVIII.
Se mantiene activa, según los libros de la hermandad, hasta 1926. En la actualidad pervive como Grupo Parrroquial de Fieles reorganizado en 2009.

Cofradía de San Sebastián 
Radicada en la iglesia del mismo título del Hospital de la Caridad, y aunque se poseen datos del patronazgo del santo sobre la villa desde 1599 como se citaba anteriormente, solo se han hallado escuetas citas de su existencia como cofradía, correspondiendo la más antigua a 1629.
Desde la década de 1990 se mantiene activa como Grupo Parroquial de Fieles.

Cofradía de las Ánimas Benditas del Purgatorio 
Asociada como era usual a la del Santísimo Sacramento desde el siglo XVII, poseía retablo propio en Santa María la Blanca y rendía culto a la imagen del Santísimo Cristo de la Expiración, crucificado que a la fecha se venera a los pies de la primera nave de la epístola.
La primera cita localizada de su existencia corresponde a 1629. De 1906 se posee el último dato de su actividad, en el que celebraron –como era costumbre– su novena en el mes de noviembre.

Cofradía de San Pedro 
En el Archivo Parroquial se conservan las primeras Reglas conocidas de esta corporación, que fueron aprobadas por la autoridad eclesiástica en 1640, además de varios libros de la administración de la misma.
La cofradía, que aglutinaba al clero de la villa, rendía culto a la imagen sedente del apóstol que en la actualidad se sitúa en la calle central del retablo mayor, y que adquirieron en 1711.
Desaparece como tal a finales del siglo XIX.

Confraternidad de Nuestra Señora del Carmen 
El dato más pretérito conocido constata su existencia en 1672, rindiendo culto a su imagen en la capilla del Sagrario de la Iglesia Parroquial, de cuyo templo se marchó en 1710, estimándose que se trasladará a San Francisco, donde llegó a desaparecer en torno a 1715.
En 1890 fue refundada en la Ermita de San Francisco por el entonces párroco D. Juan Bautista Jiménez Barros, y cuatro años después fue aprobada su erección canónica por el vicario general de la Orden Carmelita. Desde 1899 venía organizando una velada en los aledaños del templo del Postigo, y que siguió celebrándose hasta finales del siglo XX que desapareció, promovida ya por el consistorio.
La cofradía quedó desaorganizada en la década de 1960.

Cofradía de la Santa Caridad de Cristo
Aunque posiblemente ya existiera como cofradía hospitalaria en el siglo XVI, fue erigida como tal en el año 1675 en la Iglesia de San Sebastián del hospital de la Caridad. Como en la mayoría de los casos, el conocimiento de datos de la misma es escasísimo.

Cofradía del Santo Rosario de la Aurora
Fundada en 1700 bajo el título de Congregación del Santo Rosario «de la Aurora María Santísima» en el Convento del Señor San José de la comunidad mercedaria descalza con licencia del provisor del Arzobispado de Sevilla, tras diversos pleitos con el comendador mercedario, en 1721 se traslada a la cercana Iglesia de San Sebastián.
Entre 1755 y 1766 la cofradía levantó en la céntrica calle Carrera una capilla propia independiente, a la que se trasladaron.
La hermandad desapareció como tal en la primera mitad del siglo XX, aunque el culto y la devoción se mantuvo patente entre los fontaniegos quedando la custodia y el mantenimiento de la capilla e imágenes a cargos de las «vecinas de la Virgen».
En 2003 se recuperó el culto público y en la actualidad trabajan como Grupo Parroquial de Fieles.
Cofradía Hermandad del Orden Tercero de Nuestro Padre San Francisco
Fundada en la Santa María la Blanca, el único dato que se posee es que ya existía en 1705 y que contaba con reglas aprobadas por la autoridad eclesiástica.

Cofradía de Nuestra Señora de la Merced 
Corporación establecida en la Iglesia de los Padres Mercedarios, solo ha sido localizada una cita alusiva a la misma fechada a mediados del siglo XVIII.
Congregación de Siervos de María Santísima de los Dolores (vulgo “los Servitas”)
Constituida en 1806 en la Iglesia Parroquial, levantaron retablo propio y adquirieron la imagen titular, realizada por encargo por el escultor gaditano José Fernández Guerrero, y cuyo coste ascendió a 1.000 reales , celebrando cada año un septenario que culminaba el Viernes de Dolores, en la fiesta de la Virgen.
Se mantuvo activa corporativamente hasta finales del siglo XIX, aunque el culto a la titular se ha conservado hasta mediados de la segunda mitad del XX.

Hermandad del Santo Entierro de Cristo y Soledad de María 
La cofradía actual, bajo el título citado, tiene su inicio en 1895, cuando el 15 de abril en sesión conjunta de los cofrades del Santo Entierro de Cristo y los de Nuestra Madre y Señora de la Soledad acuerdan la fusión de ambas, ya que las mismas venían realizando sus estaciones de penitencia en la noche del Viernes Santo y así había sido recomendado por la autoridad eclesiástica.
De la veneración al Cristo yacente se conoce que venía protagonizando en la Parroquia desde siglos atrás la ceremonia del descendimiento, dentro de la liturgia del Viernes Santo, datando la mención documental más remota como cofradía constituida de 1821.
En cuanto a la Virgen de la Soledad, ya existía en el siglo XVIII una imagen bajo esta advocación, que aunque sin ser titular, venía siendo llevada en procesión por la cofradía de Jesús Nazareno en su estación de penitencia en la madrugada del Viernes Santo y otras cofradías. En 1774 el vecino Tomás Conde de la Peñuela obtuvo la posesión de la capilla de la Soledad en el Convento de San José con objeto de ser lugar de su enterramiento y familia y decidió costear una nueva imagen de la Virgen para evitar que esta saliera de la capilla, dejando la antigua en beneficio del convento y de las propias cofradías.
Los deseos de Tomás Conde –que feneció en 1780– no se cumplieron y en las décadas posteriores se fundaría la cofradía de la Soledad.
Sus reglas vigentes fueron aprobadas por la autoridad eclesiástica el 4 de marzo de 2008.

Hermandad de Nuestro Padre y Señor de la Salud 
Fundada en el Convento de San José en 1879, en 1891 la autoridad eclesiástica le aprueba un nuevo reglamento con rango de Reglas incorporando al título y culto a la Virgen de la Merced.
La devoción al Cristo de la Salud se asienta en Fuentes fuertemente arraigada desde el siglo XVII. El Señor solo salía en procesión en caso de calamidad, acción de gracias o petición de clemencia. Aunque sí ha mantenido procesión continuada en diversos periodos, como de 1879 a 1890, que salía al finalizar su anual quinario, cada 15 de agosto, en los años 1915 y 1916, o durante las décadas de 1960 y 1970, presidiendo un Vía Crucis por las calles en las madrugadas o tardes de los Viernes Santo. Inactiva desde mediados de la década de 1980, el Cristo preside anualmente un Vía Crucis cada mañana de Viernes Santo en la Iglesia Parroquial, donde está expuesto al culto.

Hermandad del Santísimo Cristo de la Piedad y Misericordia (vulgo de «El Calvario») 
La alusión más remota a esta popular devoción fontaniega se debe a un azulejo del siglo XIX que originariamente poseía la Ermita del Señor que decía: «El día treinta de marzo de mil ochocientos setenta se renovó este Calvario por la piedad y por cuenta del piadoso vecindario».
Fue el 8 de junio de 1901 cuando un grupo de devotos del Señor, determinaron «dejar instituida la Hermandad, nombrando una junta directiva o de gobierno y acordando las bases o artículos para su mejor régimen», elevando petición de aprobación al Arzobispado de Sevilla, que finalmente, el 20 de mayo de 1904, aprobaría las Reglas de la nueva Hermandad.
El Señor, que como se cita originariamente atendía al título de Santísimo Cristo de la Piedad y Misericordia, recibiendo culto en la Capilla del Calvario, a lo largo del siglo XX tomó su advocación actual del lugar donde recibía culto, a causa de la tradición oral del pueblo. Un emplazamiento que ya en documentación expresa del siglo XVIII es nominado como Palmar del Calvario.
En el año 2000 se reactiva el culto público a la venerada imagen, recuperándose la Ermita tres años más tarde.
Desde 2007, un Grupo Parroquial de Fieles se encarga de promover sus cultos y mantener la ermita y su recinto.

Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y Nuestra Señora de los Dolores (Vulgo de “los mochos”) 
La actividad de esta hermandad, sin aprobación eclesiástica, se enmarca en unos escasos años entre 1977 y 1984, coincidiendo con el periodo que el sacerdote D. Ramón Díez de la Cortina ejerció como párroco de Fuentes de Andalucía. Procesionaron los lunes santos con las imágenes del Nazareno del Gran Poder y la Virgen de los Dolores de los Servitas, ambas del templo parroquial, con enseres cedidos por otras cofradías.

Hermandad de María Auxiliadora 
La devoción a la Virgen Auxiliadora llega a Fuentes con los padres salesianos en 1929, que permanecieron con casa y colegio en el pueblo hasta 1948. Pero a pesar de la marcha, los antiguos alumnos mantuvieron el culto a la Virgen de don Bosco y en 1978 la advocación fue elegida para presidir la primera Romería dentro del calendario festivo local.
El 10 de marzo de 1981, previa convocatoria pública, un nutrido grupo de antiguos alumnos y organizadores de la romería se reunieron con objeto de constituir la Hermandad de María Auxiliadora y elevar solicitud a la vcaría general del Arzobispado de Sevilla para su ratificación. Se iniciaba así una larga trayectoria que culminaría con la aprobación definitiva de sus Reglas el 25 de Mayo de 2004.

Asociación Parroquial del Santísimo Cristo de Paz en su Gloriosa y Triunfal Entrada en Jerusalén y Nuestra Señora de la Esperanza (Vulgo de “La Borriquita)
Se trata de la más reciente de las corporaciones fontaniegas. Fundada en la Iglesia Parroquial Santa María la Blanca el 7 de mayo de 1999, el 2 de enero del año siguiente se produjo el recibimiento y bendición de la imagen del Señor. La imagen la Virgen de la Esperanza se incorporó como titular en 2004, siendo bendecida el 16 de octubre de ese año.
En la actualidad tiene incoado expediente en el Arzobispado de Sevilla para poder ser aprobada como Agrupación Parroquial una vez que reúna todos los requisitos exigidos por la autoridad eclesiástica, paso previo indispensable antes de su erección canónica como Hermandad.

NOTAS:
1] Dato tomado entre 1591 y 1594. GONZÁLEZ, Tomás: Censo de población de las provincias y partidos de la Corona de Castilla en el siglo XVI. Madrid: Imprenta Real, 1829, p. 334.
2] Para conocer más del señorío de Fuentes, véase: GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, Francis J. El señorío de Fuentes: una aproximación a su historia. En FÍLTER RODRÍGUEZ, José Antonio. Actas XI Jornadas de Historia y Patrimonio sobre la Provincia de Sevilla: La nobleza en el Reino de Sevilla durante el Antiguo Régimen. Siglos XIII-XVIII. Sevilla: Asociación Provincial Sevillana de Cronistas e Investigadores Locales, 2015, p. 209-223.
3] A.G.A.S. Sección Justicia. Serie Hermandades. Legajo 144.
4] Annales del Orden de Descalzos de N. S. de la Merced Redempción de Cautivos Christianos. Barcelona, 1669. Tomo I, p. 645-676.
5] CARO, Rodrigo: Santuario de Ntra. Sra. de Consolación y antigüedad de la villa de Utrera. Osuna, 1622. Reedición Excmo. Ayuntamiento de Utrera, 2005.

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